• LO QUE COME USTED.

En nuestros días los alimentos no tienen los nutrientes necesarios para nuestro cuerpo, ya que son sometidos al contacto de químicos, pesticidas, herbicidas, etc. En su producción; motivo por el cual los alimentos que consumimos ya no llegan a nosotros con todos los nutrientes que el cuerpo necesita.

Es por este motivo que a pesar de que nos alimentemos correctamente, muchas veces seguimos sintiéndonos agotados, mal humorados, sin ganas y hasta enfermos.

Las interacciones entre diferentes nutrientes, o bien entre nutrientes y otros componentes del alimento (aditivos, alcohol etílico, fibra alimentaria, etc.) o incluso entre nutrientes y algunos medicamentos, pueden dar origen a un aumento o disminución de la disponibilidad o de la utilización metabólica de algunos nutrientes.
Como ejemplos de interacciones entre nutrientes, destaca la que se produce entre el calcio y el magnesio, que compiten por los mismos lugares de absorción, igual que sucede con algunos microelementros como el cobre, el hierro y el zinc. En el caso de las interacciones con aditivos alimentarios, cabe citar la disminución de la disponibilidad de tiamina y acido fólico como consecuencia de la adición de anhídrido sulfuroso o sulfitos al alimento.
También es conocida la alteración de la absorción de nutrientes en personas alcohólicas, que presentan una importante afectación de la mucosa intestinal. Por otro lado los fármacos laxantes actúan disminuyendo la absorción gastrointestinal de la mayoría de los nutrientes.

La composición química de un alimento en su estado original puede verse notablemente afectada como consecuencia de la aplicación de procesos tecnológicos diversos en el transcurso de la denominada cadena alimentaria. En general, puede decirse que a medida que aumenta el grado de  transformación del producto, mayores pueden ser las modificaciones de su valor nutritivo.
Las principales modificaciones que sufren los hidratos de carbono afectan, por una parte, a su digestibilidad y, por otra, a la participación de algunos azucares en reacciones químicas conducentes a la disminución de la disponibilidad o pérdida del carácter nutritivo de algunos nutrientes. La caramelización es un ejemplo de ello.
En relación a las proteínas, debe decirse que en muchas ocasiones la cocción mejora su digestibilidad. Tratamientos térmicos más enérgicos pueden originar alteraciones importantes con desnaturalización, formación de enlaces no pépticos entre algunos aminoácidos o incluso modificación de la estructura química de algunos.
Por otra parte, los lípidos son también susceptibles de padecer modificaciones con importantes repercusiones sobre el valor nutritivo del producto. Destacan especialmente reacciones de oxidación y de isomerización de los ácidos grasos. La oxidación de ácidos grasos comporta perdida del carácter esencial  y la aparición de productos (radicales, peróxidos, compuestos carbonílicos, etc.) que pueden poseer además efectos nocivos para la salud.
Las vitaminas son, en general, estructuras químicas sensibles a factores como temperatura, oxigeno, radiaciones y pH. En consecuencia, los distintos procesos tecnológicos y culinarios aplicados al alimento, y también la conservación del mismo, provocan en mayor o menor medida, pérdida de los nutrientes.
En relación con los elementos minerales, cabe decir que estos nutrientes son en general muy estables frente a la mayoría de tratamientos, destacando las modificaciones que en algunos casos se producen por tratamientos mecánicos, como es el caso de los procesos de molienda de los cereales o las pérdidas producidas por solubilización.


No debemos olvidar que, el objetivo final de toda la cadena de sucesos que tienen lugar cada vez que nos llevamos algo a la boca es que nuestras células tengan la materia prima para alimentarse y reconstruir sus partes dañadas.